Jared volvió a respirar profundamente. Entrecerró los ojos y miro hacia el suelo con la mandíbula apretada.
-Mel, no tendría que ser así... Solo porque estemos juntos o porque seamos el último hombre i la última mujer del mundo...-Se esforzó en buscar las palabras antes de hablar, algo que no le había visto hacer antes-.Eso no quiere decir que debas hacer nada que no quieras. No soy esa clase de hombre que tú crees... No tienes que...
Parecía tan disgustado, todavía con el ceño fruncido en otra dirección, que cuando empecé a hablar, de nuevo sin querer, sabía ya que era una equivocación antes de empezar.
-Eso no es a lo que me refería-murmure-.No estamos hablando de obligaciones y no creo que seas <<de esa clase de hombres>>. No, claro que no .Es solo que...
Solo que lo amaba. Apreté los dientes antes de humillarme aun más. Me mordería la lengua antes de estropear más las cosas.
-¿Solo qué...?-inquirió.
Intente negar con la cabeza, pero aun me sostenía con fuerza mi barbilla entre los dedos.
-¿Mel?
Me retire con brusquedad y negué con la cabeza con firmeza
Se agacho e se me acerco más, y de pronto si rostro cambio por completo. Había un nuevo problema que no pude identificar a partir de su expresión, y que, aun que no lo entendía por completo, incluso borro el sentimiento de rechazo que estaba haciendo que me picaran los ojos.
-¿No me vas a decir nada? ¿No me vas a decir que es lo que estas pensando? Por favor-murmuro él. Podía sentir su aliento en mi mejilla, y pasaron unos cuantos segundos antes de que pudiera pensar de nuevo.
Sus ojos me hicieron olvidar de que me sentía avergonzada, que no quería volver a hablar de ese asunto en mi vida.
-Si tuviera que escoger a alguien, a cualquiera, para quedarme abandonada en un planeta desértico -susurrre, y el sol que brillaba entre nosotros ardió más fuerte-, solo te escogería a ti. Y no es..., no es hablar por hablar. Cuando me tocas...- Deje que mis dedos rozaran ligeramente la piel cálida de su brazo y sentí como se elevaban llamas en las yemas. Su brazo se apretó a mí alrededor en respuesta. ¿También sentía en ese fuego?-. Bueno, cuando me acaricias no quiero que pares.- Querría haber sido más precisa, pero me faltaban las palabras. Sí, ya era bastante malo haber admitido todo eso-. Si no sientes lo mismo, lo entiendo. Quizá no signifique lo mismo para ti. Y me parece bien. -MENTIRA.
-Oh Mel- suspiro en mi oído, y giro el rostro para encontrarse con el mío.
Había mas llamas aun en sus labios, mas fieras que las otras, abrasadoras. No sabía lo que estaba haciendo pero eso no parecía importar. Sus manos estaban hundidas en mi pelo y tenía el corazón a punto de consumirse de puro ardor. No podía respirar, pero tampoco quería.
Sin embargo sus labios se deslizaron hacia mi oreja y me sujeto la cabeza cuando intente besárselos de nuevo.
-Fue un milagro, más que un milagro en realidad, cuando te encontré, Melanie. Y si ahora mismo alguien me diera la opción entre recuperar nuestro mundo o entre a ti..., no podría abandonarte, ni siquiera para salvar las vidas de cinco mil millones de personas.
-Eso no está bien.
-Está muy mal, pero así es.
Si no se enamoran cuando escuchan esto de un hombre o leen estos párrafos son raros ♥
No hay comentarios:
Publicar un comentario